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ROCIO GONZALEZ  (Mexican Poetry)

She has a PhD. in Latin-American Literature from the Universidad Autónoma de México. In 1998 receives the National Award of Poetry “Benemérito de América” given by the Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca for the book Las ocho casas; and in 2001 the National Award of Poetry “Enriqueta Ochoa” given by the state of Coahuila for the book Lunacero.

She has published the poetry books: Paraíso de fisuras, 1988; Ángeles en vilo, 1993; Interiores del tiempo, 1995; Las ocho casas, 1998 and 2001; Vislumbre, 1999; Luneverses, Montreal, 2001; Pasiones tristes, 2004, Azar que danza, Aldus/SCO, 2006, Lunacero, Ediciones Sin Nombre, 2006 and the essays copilation El lenguaje como resistencia, UAC/Praxis, printing.
Translation by  Luisa Yolanda Jimenez


uno


Daremos a Sofía su letra matinal,
intransferible como el lugar que habita
Sofía es una ele en mi lengua.
Va libando mis lágrimas
y todos los líquidos que me conforman,
va licuando mis vísceras en su reloj
que ya no mide el tiempo sino el olvido.
La miro lamer con lentitud mi lucidez,
mi lomo, mis lindezas, mi locura
y levitar libidinosa, delicuescente
sobre un instante que perdió su límite.


one

We’ll give Sofia her morning writing,
untransferable as the place she inhabits
Sofia is an `el´ in my tongue.
She’s sucking my tears
and all the liquids that conform me,
she’s blending my groins in her watch
that stopped measuring time but oblivion.
I see her lick my lucidity slowly,
my limber, my links, my craziness
and lusty, deliquescent, levitate
above a limitless instant.

dos

Sofía descompuso los relojes y se nos vino encima la eternidad,
con sus demonios y sus grillos y sus lágrimas gordas y toda su pereza.
Sofía me deletrea y se equivoca,
está ebria y pregunta por mi, y nadie, ni siquiera la luna, le responde.
El cristal que la cubre me refracta. Me estoy volviendo otro, Sofía, no me dejes aquí.
Y canta, ajena a su eternidad, joven para siempre, como un hermoso tigre disecado
Está ebria y pregunta, se equivoca, deletrea la eternidad,
me estoy volviendo otro, Sofía, no me dejes aquí...


two

Sofia broke the watches and eternity came upon us,
with its demons and its crickets and its fat tears and all its laziness.
Sofia spells me and mistakes me
she’s drunk and asks about me, and nobody, not even the moon, answers back.
The crystal that covers her refractions me. I’m becoming someone else, Sofia, don’t leave me here.
And she sings, removed from her eternity, forever young, like a beautiful dissected tiger
She’s drunk and asks, she’s mistaken, she spells eternity,
I’m becoming someone else, Sofia, don’t leave me here…


Tres

Andabas parturienta y olías a anís cuando jugabas con tus piezas: negras y blancas, sin términos medios. Mirarte era mi oficio.
Papá trajo güayas desde Veracruz. Como si besaras sus manos, con la misma fruición, comías. Rasparme las rodillas, a eso reducía mi deseo.
Sin mirar atrás. Algunos días dejo de mirarte y saber que no estás es como saber que debo preparar la cena. Así llegamos al futuro.
Tú, tan inasible siempre. Yo, vagando en la avidez por las cosas ligeras.

three

You were giving birth and smelling of anis when you played your pieces: black and white, no middle ground. To watch you was my trade.
Dad brought güayas from Veracruz. Like kissing his hands, with the same pleasure, you ate. To scrape my knees, my desire was reduced to that.
No looking back. Some days I stop watching you and to know you’re not here is like to know I have to get dinner ready. This way we meet the future.
You, always so ungraspable. I, wandering in the want of all things light.

(Lunacero, Ediciones sin nombre, 2007)

Sin título

Mi hermano es el alfabeto y ha descifrado a la muerte.
En su lugar está la sombra de los árboles
en las calles de siempre.
Ellas me devoran, me encarnan
y son, a mi pesar, la incomprensible eternidad.
Camino sobre ti,
encima de lo que de ti sé,
de tu rastro,
de lo que ya nadie sabe que tú eres.
De cada uno de mis pasos
surgen las viejas carreteras,
mi hermano es la delicadeza del silencio,
la leve hoja que cae en el sopor de la tarde.


Untitled

My brother is the alphabet, and he
Has deciphered death
In his place is the shade of the trees
In the streets of forever
They devour me, they personify me
And they are, in spite of me, the
Incomprehensible eternity
I walk upon you
Atop all that I know of you
Of your face
Of all that you are that nobody
Knows
From each one of my steps
Rise up the ancient roads
My brother is the delicacy of silence
The leaf that falls lightly
In the lethargy of the afternoon

El oscurecimiento de la luz

a la memoria de mi hermano Amadeo

Fueron testigos los muros de la casa
de las tardes en que cincelaste tu niñez
y pusiste en tus ojos los colores
que habrían de teñir, indelebles, tu destino.
No tuviste que emprender los viajes
que nos impone el desamparo, tu mirada
alcanzó todas las distancias, adentro
de esos muros comenzaba el mundo.
Allí te vimos sostener el tiempo
metido en un frasco de cristal,
en las vibrantes alas de una mariposa.
Éramos los huéspedes de la posibilidad,
obreros de nuestra memoria
trazamos un cíngulo de sangre
intentando resguardar a la inocencia:
gotas de agua sobre un columpio en el estío.
Tránsfugas del orden, una noche
llevamos nuestros diez años a dormir
al lugar de los arroyos, tendidos
en el vientre de una hamaca nos hallaron
y volvimos, simples y felices,
a la casa de todos, a jugar con los duendes
que en el rostro de mamá se dibujaban.
Rígida la memoria se detiene en esos días
cuando tú eras el héroe,
príncipe de las canchas y los llanos,
siempre corrí para alcanzarte y nunca pude.
Nunca gané, nunca pude tocarte
y testificar tu encantamiento,
tal vez porque no eras de este mundo,
de haberlo conseguido
me hubiera vuelto estatua, grano de sal, azogue.
Verte correr, mirar tus pies alados por la dicha
es suficiente ahora. Esa niña te amó tanto
como yo, que ahora destejo los recuerdos.
Quiero contarte que la casa de la infancia
es demasiado grande, no sé dónde buscar
tu rifle de madera para dispararle a la estupidez,
al horror de ser hombres:
aunque a veces hay luciérnagas
que alumbran el jardín,
ya no preside la veranda
el sagrado corazón que nos cuidaba,
se nos rompió a fuerza de golpearlo,
muchos años después las manos de tu hijo
intentan darle forma. Nuestro perro está muerto
y no encuentro el cofre donde guardaste
el silencio con que conversaron.
Se entretejen allí otros silencios
y otras voluntades. Ya no nos pertenecen la casa
ni sus huéspedes, las hormigas devoraron
la belleza. Ahora tenemos deudas,
enfermedades, hijos que no son nuestros,
el tiempo circular toca sus puntas
y anuda definitivamente en su incomprensible redondez.
Yo te ofrezco mis brazos para cuidar tu sueño.
Dios estuvo buscándote, te encontró
donde habías estado siempre: contigo,
desprevenido acaso, sabiendo que tu dios
alguna vez vendría.


El mundo entero se cubrió de polvo,
en los ojos de los niños, polvo;
en la baba del demonio, polvo;
en el sol que se caía, polvo.
Tú, el despierto, te diste tiempo de soñar,
te ibas, la ceremonia de morirte duró poco,
¿quién sabe cuánto?, el tiempo
es una espada en las entrañas.
¿Por qué sacrificarte? El silencio
es cielo que me aplasta. Se asfixia
en un instante el universo y se rompe
para dejarnos ver el rostro del infierno.

¿Por qué no me deja el amor reconocerte
en la respiración del aire, en las violentas
flores del sepulcro que te ciñe?
Hace falta que nombres las cosas esenciales,
repetirlas mil veces, aprendernos tus gestos
de memoria, darle al vacío tu rostro
y tu voz a la noche, que se está devorando
la esperanza. Hace falta que seas como fuiste:
un hombre bueno.
¿Cómo será morirse, desprenderse
del invento que somos, dejaremos
de amar, perdonaremos?
La palabra, la dulcísima tez de la palabra
nunca sabrá del júbilo con que el silencio
te acaricia. No puedo resignarme.
Quiero atarme al relámpago,
hundirme en la ceniza,
beberme el agua de tu muerte,
morirme de tu muerte.
¿Por qué no pudimos detener
a las hormigas?


The darkening of light

In memoriam of my brother Amadeo

The walls of the house were witnesses
of the evenings when you crafted your childhood
and in your eyes you put the colors
that would indelible, print your destiny.
You didn’t need to make the voyages
that abandonment inflicts us, your gaze
reached all distances, inside
those walls the world began.
There we saw you hold time
tucked in a crystal jar,
in the vibrant wings of a butterfly.
We were the guests of possibility,
workers of our memory
we traced a belt of blood
trying to keep innocence safe:
water drops above a summer swing.
Trespassing order, one night
we put our ten years to sleep
in the land of creeks, laying
in a hamaca´s wound, we were found
and we came back, simple and happy
to the house of all, to play with elves
that were drawn in mother´s face.
My rigid memory stops these days
when you were the hero,
prince of yards and plains,
I always ran to catch you and never could.
I never won, never could touch you
and testify your enchantment,
maybe because you were not from this world,
if I had succeeded
I would of become a statue, salt grain, mercury.
To see you run, watch your feet winged by joy
is enough for now. That girl loved you
like me, unbounding memories.
I want to tell you that our childhood home
is too big, I don’t know where to find
your wooden rifle to shoot stupidity whit,
the horror of being men:
though sometimes there are dragonflies
brightening the garden,
the sacred heart that watched over us
is not longer the principal object in the hall,
it broke from harsh beating,
many years later your son’s hands
are trying to shape it. Our dog is dead
and I can’t find the coffin where you kept
the silence you two conversed.
Other silences intermingle there
and other wills. The house, nor its guest
belong to us anymore, ants devoured
the beauty. Now we have debts,
sickness, children not of our own,
the cycling time touches its ends
and forever bounds in its unintelligible roundness.
I offer you my arms to guard your dream.
God was looking for you, he found you
where you’ve always been: with yourself,
surprised perhaps, knowing that your god
would show up sometime.

The entire world got covered with dust,
in children’s eyes, dust;
in the devil’s spit, dust;
in the falling sun, dust.
You, the awake one, had time to dream,
you parted, your dying ceremony was short,
who knows how long? Time
is a sword in the guts.
Why sacrifice yourself? Silence
is a sky coming over me. The universe
asphyxiates and brakes
to let us see the face of hell.

Why doesn´t love let me recognize you
in the breathing of the air, in the violent
burial flowers that contain you?
We need you to name the essential things,
repeat them a thousand times, learn your gestures
by heart, give the void your face
and your voice to the night, devouring
hope. We need you to be like you were:
a good man.
How it would be to die, to get rid off
the invention we are?, do we stop
loving, do we forgive?

The word, the sweet complexion of the word
will never know the joy in witch silence
caresses you. I can’t resign myself.
I want to be tied to a lightning,
drown in ashes,
drink the water of your death,
die of your dying.
Why couldn’t we stop
the ants?

La verdad interior

Mi hermana soñó con un delfín
agonizando en un huevo de vidrio.
Esa noche el relámpago fue una interminable
dentellada sobre el viscoso cuerpo
de un delfín grisáceo. Un gesto,
el gesto grávido de la violencia.

Mi alma, donde nos hincábamos de amor
atendiendo otra voz, conocimiento de un cielo
sin atributos, las formas suaves con que la niñez
nos embiste y desprotege y nos obliga
a buscarla en cada nuevo relámpago.
Buscarla como buscamos en el patio
del almendro la última gota de lluvia,
la más reciente gota que chupamos
como tiernos vampiros, en la punta del dedo.

Tu corazón se ha roto, está hecho pedazos,
como el mundo.
¿A qué se sobrevive? Uno termina siendo
el que no quiere, el que odia y se acostumbra
a escupir sobre los otros, el que grita y precisa
del orden para ejercer su poderío y su asco.
Ya no soy yo, ¡ah! en la era de Narciso
el espejo se ha roto, tenemos sólo fragmentos
de la gran caricatura.
Ven, le digo a Narciso, invoco al placer,
convoco a los demonios para que jugueteen
sobre mi cuerpo, hay que vivir sin ataduras,
revolcarnos una vez y otra vez
sobre la piel pantanosa de la felicidad.

El mundo es un bello adolescente
restregando una fresa sobre una pantera,
al fondo anuncios de ecología,
regresiones, partos en agua. Ya no soy yo
y mi dolor no es mío. ¿Es importante
que haya alguien, que sea yo?
Mi hijo toca la puerta de mi banalidad,
de mi placer con precauciones,
de mis lecturas del I Ching;
quiero abrirte, le digo, pero no hay nadie
y abro, tengo sólo en la manos
el sueño de mi hermana:
un delfín moribundo.

Inner truth

My sister dreamt of a dolphin
dying in a glass egg.
That night the lightning was an unstoppable
bite on the viscous body
of a grayish dolphin. A gesture,
the violent pregnant gesture.
My soul, where we kneeled of love,
hearing another voice, the knowledge
of a plain sky, the soft manners in which infancy
unyields and unprotects and obliges us
to find her in each new lightning.
Search for her like we search in the almond tree
yard the last drop of rain,
the newest drop we sucked
like young vampires, from the tip of the finger.

Your heart has broken, its in pieces,
like the world.
What do we survive? One ends up being
who doesn’t desire, who hates and is used
to spitting to others, who shouts and needs
order to inflict his power and disgust .
I am not me, ah! In the age of Narcissus
the mirror has broken, we have only fragments
of the great caricature.
Come, I tell Narcissus, I invoke pleasure,
I summon the demons to play
above my body, we have to live with no strings
attached, roll over again and again
above the swamped skin of happiness.

The world is a beautiful adolescent
smashing a strawberry on a panther,
in the background ecology advertising,
regression, births in water. I am no longer
and my pain is not mine. Is it important
for someone to be there, to be me?
My son knocks the door of my banality,
of my pleasure with precautions,
of my I ching readings;
I want to open, I tell him, but there’s no one
And I do open, I only have my
sister´s dream in my hands:
a dying dolphin.

(Las ocho casas, 1998)
(The eight houses, 1998)


Sin título

No hay unigénito en ti, amante
O cartografía del espejo

Carmesí enarbolado, extenso.

Podríamos seguir una ruta, decir aquí hay un nudo, un punto, una mesa donde tomar café. El mármol de la mesa exhibe estrías y la compulsión de la espiral, retórica azarosa, se despliega.

Azul cobalto: imago de casa.

La palabra humana es una multiplicación 7 X 9. LA FIGURA ES UN HECHO. Hablar y traerte a esta realidad momentánea que soy yo. Prohibida la autorreferencialidad, prohibidas las alusiones filosóficas.
La poesía como prohibición. La poesía: instrumento de un narcisismo fúnebre.

Amarillo, albur en que se juega la felicidad.


Untitled

There’s no only-child in you, lover
Or cartography of the mirror

Entangled red, extensive

We could follow a path, say there is a nod here, a point, a table to
drink coffee. The marble table exhibits stretch-marks and the spiral compulsion,
risky rhetoric, unfolds.

Cobalt blue: house imago.

The human word is a
multiplying 7 X 9. FIGURE IS A FACT. To talk and bring you down to this
instant reality that is me. Self-reference is prohibited, philosophical
allusions are prohibited.
Poetry as prohibition. Poetry: a morbid narcissistic instrument.

Yellow, chance in which happiness
is played.


(Azar que danza, 2006)
(Random dancing, 2006)
 


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